lunes, 2 de diciembre de 2013

¿Feliz Navidad?

¡Feliz Navidad!
Algunos pueden pensar que voy un poco adelantado, y les daría la razón de no ser porque al parecer esa es la tendencia: adelantarse excesivamente a los acontecimientos.
Hace unos días oía por las noticias que el alcalde de Barcelona encendía la iluminación navideña de Barcelona ciudad, en una ceremonia tecnológica, mediante una tableta digital.
En concreto el 22 de noviembre. Sí, de noviembre, cuando todavía faltaba más de un mes para que lleguen esas fiestas.
Obviamente ha querido promocionar Barcelona como un paraíso para las compras navideñas. Hasta aquí todo correcto, ya que al parecer de ésta manera conseguirá que los comerciantes estén más contentos y que los ciudadanos de esa gran urbe empiecen a gastarse el dinero en los regalos y las compras.

Para mi gusto nada más lejos de la realidad.
Desgraciadamente la navidad se ha convertido en una época del año que se relaciona con el consumo, ¿No podemos desear grandes cosas a nuestros seres queridos? ¿O tener un detalle con alguien que aprecias el resto del año?

Para mi las navidades no son una época de felicidad, y no es por pesimismo ya que algunas personas saben que hace unos años perdí a un ser querido en épocas navideñas, y eso se lleva dentro de por vida. Al margen de eso, durante varios años he estado trabajando en un comercio, y eso hace que vea las navidades desde un punto de vista excesivamente consumista, ya que cualquiera puede darse cuenta de que mientras el ciudadano de a pie disfruta de las navidades con su familia, los dependientes pasan interminables jornadas atendiendo con la mejor sonrisa a la vorágine compradora, cosa que detesto especialmente en días festivos, cuando muchas personas disfrutan de la familia o simplemente descansan.
Por ello me solidarizo con aquellas personas, que lo son aunque algunos no los vean como tal, que trabajan detrás de un mostrador.
Habrá quien dirá que eso estimula el empleo, y una parte de razón tienen, pero tened en cuenta que son los que contratan con eso que llaman "contrato basura", porque ya sabéis dónde van después: a seguir buscando un empleo en condiciones, y para lo que ganan en 15-20 días con jornadas sin descanso y sin apenas derechos, ¿todavía creéis que eso es bueno para la economía? ¿Os gustaría a vosotros eso? posiblemente no.

Os propongo un juego: no ir de compras los días festivos.
Seguro que muchos sobreviven y consiguen hacer las compras en días normales. Con ello ¿qué ganaríamos todos? Simplemente que la mayoría de los comercios no abrieran en días festivos.
¿O alguien cree que por abrir más festivos hace que la gente compre más? Para las grandes superficies eso seguro, pero para el pequeño comercio no siempre es así, ya que la tendencia es que la gente investigue antes en el pequeño comercio, para que le expliquen lo que no sabe, y luego lo compra en grandes superficies donde revientan precios, o incluso comprando a través de Internet. Yo suelo comprar algunas cosas por la red, donde no tengo a nadie que me intente vender cualquier cosa, y consigo precios más bajos.
Otro juego: suponed que en vuestro trabajo, si lo tenéis, os pagan horas extras, pongamos 10 euros cada hora extra. Ahora contad las horas que se pierden mirando en varios comercios buscando el mejor precio, o la mejor atención, ya no digo gasolina, parking, etc, generalmente os decidiréis al cabo de 3 ó 4 visitas a diferentes tiendas. Ahora haced números: contad cada hora desde que salís de casa como si las tuvierais que pagar vosotros como horas extras. ¿A que no sale tan a cuenta la compra realizada? seguramente en la tienda de al lado de casa es donde ahorraréis más.
Éste año para mi será un poco diferente, ya que no estaré detrás de un mostrador, y me alegra el saber que podré estar con los míos. Y si he de comprar algo, no esperaré al último momento, pero tampoco compraré con un mes de antelación como algunos pretenden. 
Así que si os parece, os recomiendo no comprar en el último momento, ni tan pronto. Seguro que tenéis tiempo para todo.
Y si no pensáis regalar nada a nadie, pensad que hay gente por la calle que no tiene ni para comprarse un bocadillo, así
que no lo dudéis, un simple bocadillo puede hacer que nos sintamos buenas personas. No esperéis al último día en desear lo mejor a aquella persona que hace semanas que no sabes nada de ella.
Así que si no nos leemos antes, felices fiestas.

viernes, 22 de noviembre de 2013

La Gala Premios Ondas 2013

¿Qué hace el Lino en una gala en el Gran Teatro del Liceo que ni le va ni le viene?
¡Eso pregunto yo!

Todo tiene una explicación, sobretodo cuando resulta que te ha tocado mediante un sorteo, pero debería empezar por explicar como es que tengo la "flor en el culo" para sorteos que a mucha gente le gustaría tener.

Digamos que de siempre he tenido por decirlo de alguna manera suerte con los sorteos.
No es que me haya tocado alguna vez una lotería, pero en mas de una ocasión entro en algún sorteo, en el que pocas personas resultan premiadas, entre las cuales yo.
Por ejemplo: hace unos años compré un CD de mi banda favorita de Heavy Metal, los que me conocen ya saben de qué banda se trata. El caso es que aquel CD lo compré por Internet, y al comprarlo entraba en un sorteo para 2 entradas de un concierto de esa banda que tocarían en unos meses en Barcelona. Yo no hice mucho caso, porque ya había comprado la entrada para el concierto semanas antes del lanzamiento del CD.
Ya os podéis imaginar que la semana anterior al concierto me llamaron de la tienda on-line para decirme que me habían tocado 2 entradas, obviamente había sido muy afortunado entre miles de compradores de España. Lógicamente la entrada que compré meses atrás la vendí el día del concierto. Aquello fue un golpe de suerte.

Otro año también me tocó un pase vip para estar en primera fila en otro concierto que vi en Valencia en el 2010, y como de costumbre cuando entré en el sorteo, que ésta vez se hizo entre los miembros del club de fans oficial, al cuál debías de inscribirte en su página web, no pensé que pudiera ser afortunado, pero cuando estaba a punto de irme de vacaciones aquel año en Valencia, recibí un correo electrónico donde se me indicaba que yo era uno de los afortunados para estar en 1ª fila en el concierto de final de gira de aquella banda, entrando media hora antes del resto de público.

Otras veces he tenido suerte al ir a comprar algo, y que el vendedor me ajuste tanto el precio que mucha gente alucine con las "gangas" que encuentro a menudo, será que me ven cara de pobre o algo así, un solo ejemplo: el año pasado por éstas fechas me quise comprar un traje de submarinismo, y en la tienda donde me había comprado meses atrás el jacket, que es una especie de chaleco para tener flotabilidad al tiempo que sujeta la botella, no bombona como dicen algunos, me quería comprar un tipo de traje que se le llama semi-seco, o semi-estanco, y aunque quería algo de un precio medio de unos 250-300 €, el vendedor me enseñó el mejor traje que existía, y existe hoy por hoy, pero su precio rondaba los 600 €, pero me lo dejó por sólo 400 €. Son de esas oportunidades que cada vez que lo uso me siento muy orgulloso de la compra que hice.

Contaría algunas historias más de cosas que he comprado y que me han salido mucho mejor de precio, pero nos hemos desviado bastante del tema principal sobre la gala de los premios Ondas de éste año.

En ésta ocasión todo empezó una noche de esas que estaba trabajando.
Durante las noches suelo escuchar un programa de radio, al tiempo que interactúo en el Twitter. Soy seguidor del Twitter del programa de radio, así como de su locutora, con la cuál a veces intercambiamos algún comentario.
Aquella noche al inicio del programa pusieron un tweet en el que comentaban que sortearían entradas para la gala de los premios Ondas 2013, la cuál la harían en el gran teatro del Liceo de Barcelona.
Yo nunca había visitado ese teatro, siempre me había gustado por lo que había visto en la televisión, internet, etc... Se puede decir que podía más las ganas de ver el teatro por dentro que la gala en si.
No es que le quite importancia a los premios, ya que son muy reconocidos, pero digamos que el tema de los famosillos no me va demasiado, aunque hay que reconocer que tienen su mérito.
Pues bien, empezó el programa, y lo primero que hacían era comenzar con el concurso: debías de llamar al teléfono del programa y en antena te preguntaban algo relacionado con la gala.
De las ganas que tenía, no había mirado nada de los premios, y me encontré enganchado al teléfono en espera de entrar en antena sin saber ni siquiera qué edición era la de éste año.
La 1ª persona en entrar en antena fue una mujer a la cuál le preguntaron qué edición era la de esos premios, ella dijo la décima, (manía que tiene la gente con la décima, jajajajaja!), no acertó, le dieron otra oportunidad más: que dijera uno de los premiados, tampoco acertó. Tuvieron que cambiar al siguiente concursante: era yo! la locutora me reconoció, y me hizo la misma pregunta que a la mujer anterior, qué edición era, y yo con lo burro que soy de no querer estudiar antes, y los nervios de oír mi voz por antena por primera vez me equivoqué también: dije que creía que era la 30 edición, pues no! era la 60.
La presentadora me quiso dar una segunda oportunidad, y yo presa de un ataque de nervios la volví a errar.
Entró otra llamada en antena, y sí que acertó a la primera.
Mientras yo maldecía haber perdido aquella oportunidad. Otros también tuvieron suerte, pero ésta vez parecía que la flor en el trasero se me había marchitado.
Llegaron las noticias, y mientras aproveché para intercambiar algunos mensajes con la locutora
Le comenté que suponía que ya no era posible volver a participar, pero ella me dijo que sí, pero que continuarían con el concurso mas tarde.
Decidí que si quería probar de nuevo suerte debía ir mas preparado, así que me empecé a estudiar todo lo concerniente a los premios, patrocinadores, etc, lo que fuera por tal de conseguir entrar en el Liceo.

Mientras continuaban con el programa me aprendí de pe a pa todo lo relacionado con la gala.
Casi al final del programa sortearon 2 entradas dobles más. Ésta vez se hizo de rogar el entrar en antena. Un chico entró y acertó la pregunta, después entró una mujer, y yo ya estaba en espera, rogándole a todos los santos que no acertara la pobre mujer, qué culpa tenía ella, no? pues no, no acertó.
Entré yo, y la locutora me reconoció de nuevo, lo había intentado ya, pero todavía tenía otra oportunidad. Y ésta vez no fallé: me preguntó uno de los actores premiados, y sabía que era Pepe Viyuela, de la serie de Tele 5 "Aída".
Misión cumplida. Me sentía nuevamente afortunado.
Fuera de antena me pidieron los datos para guardarme las entradas, lógicamente tenía que ir a buscarlas lo antes posible, ya que la gala era el miércoles y era la madrugada del lunes al martes, y con los horarios que tengo se me hacía un poco difícil, pero ya me ven a la aventura de ir un martes por la tarde en transporte público hacia Barcelona. Las recogí y cuál niño que mira su regalo de reyes a escondidas, me senté en un banco del Paseo de Gracia para ver como eran. Eran preciosas.
Emocionado, volví a casa.

Volví a trabajar aquella noche, pero tenía una grata sensación de que tenía suerte incluso de tener horarios un poco complicados, ya que dudo que hubiera ido a la gala si tuviera unos horarios "decentes". Simplemente no habría escuchado el programa.

Y aquí me ven, entrando por una alfombra roja con paparazzis, decenas de personas esperando ver algún famoso y yo ante el Gran Teatro del Liceo. Qué extraño que se me hacía sentirme observado.

De seguida me indicaron por dónde debía acceder, según el color de la invitación debías subir las escaleras, a la planta indicada, pero no sabía cual era.

Lógicamente la invitación me daba acceso a las 2 últimas plantas, la 4ª y la 5ª.
Al llegar a la 4ª planta la azafata nos comentó que ya estaba completo, debíamos de subir a la parte de arriba del todo, la última planta. No me importó, ya que tendría una absoluta perspectiva de todo el teatro.




Realmente la vista era impresionante.
El espectáculo empezó poco después de las 20 horas, y la voz en off nos indicaba que duraría aproximadamente 2 horas.
Y así fué, fueron saliendo los galardonados, todo ello amenizado por José Corbacho, alguna actuación de música y como no, algunas reivindicaciones en contra el tema de la inmersión lingüística, algún político, Canal 9, etc...
Cuando se acabó todo quise bajar a la parte de la platea para ver si había algún premiado, y obviamente hacer fotos desde abajo.
Reconocí alguno, como Julia Otero, Iñaki Gabilondo, aunque estaban rodeados de mucha gente, y yo ahí no pintaba nada.
Hice algunas fotos más, para tener el recuerdo imborrable de un gran lugar.

Y así fue como entré por primera vez en el Gran Teatro del Liceo en una alfombra roja rodeado de paparazzis y pensando qué hago yo aquí.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Lágrimas de sangre

Todo empezó aquella tarde calurosa de Julio en aquel aula.
Te vi por primera vez rodeada de chicos y alguna chica, ante lo cual pensé que alguno de ellos debía ser tu novio. A decir verdad no me fijé mucho en ti, ya que tenía otras preocupaciones.
Fue al siguiente día al subir a tu coche cuando me pusiste aquella canción de mi banda preferida de rock que me di cuenta de que no era transparente ante tus ojos: Te habías fijado en la camiseta que usaba, y aquello no me lo esperaba.
No sabía cómo reaccionar.
Pero de seguida quise marcar el territorio al hablarte de mi situación personal, de seguida saqué que eras completamente libre y aquello me extrañó. Pero no quería fijarme demasiado en ti.
Los siguientes días pasaron muy rápido. Nos veíamos un rato por la tarde-noche en las clases, y ya empezaba a confiar un poco.
Fue el fin de semana en medio de las prácticas cuando vi que había un buen feeling.
Se acabó el cursillo y se me hacía extraño el no poder verte durante varios días, aunque sabía que ya éramos amigos y que en breve nos volveríamos a ver.
Nos vimos varias veces las siguientes semanas y empezábamos a hablar por teléfono a menudo.
Conseguí una tarifa mejor que me permitía hablar contigo horas y horas sin apenas pagar nada desde el móvil.
Nuestras conversaciones pasaron a ser habituales cada día: se había convertido en una droga el hablar a diario contigo, incluso varias veces.
No pasaba día que no habláramos un rato por teléfono, lo normal era conversaciones largas de incluso horas. Obviamente ésto sin que las personas con las que convivíamos supieran apenas nada.
Había muchos días que me apetecía estar un rato contigo, pero no podía ser.
Y las veces que nos veíamos siempre nos quedábamos con más ganas.
Llegamos incluso a tener momentos de intimidad por teléfono explicándonos muchas cosas que no se podían explicar a nadie.
Yo siempre tenía el presentimiento de que aquello se acabaría tarde o temprano.
Y mi presentimiento se hizo realidad.
Aquel mes de Marzo descubriste que alguien se había colado en tu Facebook, y yo tenía todos los números.
Empezaste a desconfiar de mi, era lógico yo también habría pensado lo mismo.
Decidiste que no podías seguir con aquella historia que no nos llevaba a nada bueno.
Quise hablar contigo, pero tú no querías.
Incluso un sábado con casi 39º de fiebre fui a verte y tus últimas palabras por teléfono fueron que te estaba agobiando. No tuve ninguna oportunidad de hablar contigo cara a cara.
Volví a casa sin tener nada claro lo que haría.
Me dije a mi mismo que debía de darme y darte tiempo.
Tenía problemas en el trabajo, y la persona en quien más me apoyaba no quería saber nada de mi.
Decidí ponerme en manos de un profesional, un psicólogo, el cuál me ayudó con sus charlas. Ni qué decir tiene que también supo el problema que sufría contigo.
Con el tiempo y la ayuda de otras personas supe quién fue el que entró en tu Facebook. ¿Quién estaba celoso de la relación que teníamos? ¿Quién no veía bien la confianza que teníamos en tan poco tiempo? Incluso me bloqueó en el Facebook, ¿con qué motivo?
Sé perfectamente sus motivos, y es que quería recuperarte a toda costa.
Con el tiempo pensé que volvería a verte algún día o que hablaríamos por teléfono.
Pero no ha sido así.
Muchas personas me dijeron que no era amistad lo que había entre nosotros, y que no podía esperar nada de ti.
A pesar de varios intentos de hablar contigo por whatsapp, sms y llamadas sólo conseguí silencio por tu parte.
Cuántas esperanzas depositadas en ti...
Cuando ya te tenía mas o menos olvidada llegó la historia de los sms. No podía creer lo que decían sobre que jugabas con la gente. Al principio me dolía ver que alguien te criticaba. Pero después me fui dando cuenta que su parte de razón tenían.
Todo me cuadraba: aquellas amistades o ligues que no querían saber nada sobre ti, no era una persona sola además, tu forma de actuar conmigo y con otras personas, aquellas que según tú habían jugado contigo...
Busqué información por otros medios y descubrí de quién era el número de teléfono, o al menos dónde se compró, ya que dudé incluso de la persona a quien se le activó aquella línea.
Atando cabos ya me imaginé quien pretendía hacerte daño, y a pesar de que intenté decírtelo por teléfono no quisiste hablar conmigo, y te lo dejé por escrito.

Vinieron otras personas que me decían lo mismo, que no era una simple amistad lo que había entre nosotros.
A veces pienso que me equivoqué contigo, y que no debía de haberte entregado una parte de mi, porque a fin de cuentas ¿de qué me ha servido? Para no volver a confiar en otras personas simplemente.
Desearía que todo ésto fuera un sueño, y que despertara de éste letargo invernal.
Pero no pasará, y he de vivir con el recuerdo de aquel maravilloso tiempo que compartí contigo.
Cuántas noches gritándole a la luna que te quería volver a ver, que te quería dar un gran abrazo, que cambiaría todo lo que tengo por volver a oír una sola vez tu voz...
Pero es un imposible, porque mi corazón llora.
Llora lágrimas de sangre, porque tú ya estás en otra dimensión: perteneces al mundo de las sombras de la noche.
Dedicado a una persona que habitó en mi ser durante unos meses...