¡Eso pregunto yo!
Todo tiene una explicación, sobretodo cuando resulta que te ha tocado mediante un sorteo, pero debería empezar por explicar como es que tengo la "flor en el culo" para sorteos que a mucha gente le gustaría tener.
Digamos que de siempre he tenido por decirlo de alguna manera suerte con los sorteos.
No es que me haya tocado alguna vez una lotería, pero en mas de una ocasión entro en algún sorteo, en el que pocas personas resultan premiadas, entre las cuales yo.
Por ejemplo: hace unos años compré un CD de mi banda favorita de Heavy Metal, los que me conocen ya saben de qué banda se trata. El caso es que aquel CD lo compré por Internet, y al comprarlo entraba en un sorteo para 2 entradas de un concierto de esa banda que tocarían en unos meses en Barcelona. Yo no hice mucho caso, porque ya había comprado la entrada para el concierto semanas antes del lanzamiento del CD.
Ya os podéis imaginar que la semana anterior al concierto me llamaron de la tienda on-line para decirme que me habían tocado 2 entradas, obviamente había sido muy afortunado entre miles de compradores de España. Lógicamente la entrada que compré meses atrás la vendí el día del concierto. Aquello fue un golpe de suerte.
Otro año también me tocó un pase vip para estar en primera fila en otro concierto que vi en Valencia en el 2010, y como de costumbre cuando entré en el sorteo, que ésta vez se hizo entre los miembros del club de fans oficial, al cuál debías de inscribirte en su página web, no pensé que pudiera ser afortunado, pero cuando estaba a punto de irme de vacaciones aquel año en Valencia, recibí un correo electrónico donde se me indicaba que yo era uno de los afortunados para estar en 1ª fila en el concierto de final de gira de aquella banda, entrando media hora antes del resto de público.
Otras veces he tenido suerte al ir a comprar algo, y que el vendedor me ajuste tanto el precio que mucha gente alucine con las "gangas" que encuentro a menudo, será que me ven cara de pobre o algo así, un solo ejemplo: el año pasado por éstas fechas me quise comprar un traje de submarinismo, y en la tienda donde me había comprado meses atrás el jacket, que es una especie de chaleco para tener flotabilidad al tiempo que sujeta la botella, no bombona como dicen algunos, me quería comprar un tipo de traje que se le llama semi-seco, o semi-estanco, y aunque quería algo de un precio medio de unos 250-300 €, el vendedor me enseñó el mejor traje que existía, y existe hoy por hoy, pero su precio rondaba los 600 €, pero me lo dejó por sólo 400 €. Son de esas oportunidades que cada vez que lo uso me siento muy orgulloso de la compra que hice.
Contaría algunas historias más de cosas que he comprado y que me han salido mucho mejor de precio, pero nos hemos desviado bastante del tema principal sobre la gala de los premios Ondas de éste año.
En ésta ocasión todo empezó una noche de esas que estaba trabajando.
Durante las noches suelo escuchar un programa de radio, al tiempo que interactúo en el Twitter. Soy seguidor del Twitter del programa de radio, así como de su locutora, con la cuál a veces intercambiamos algún comentario.
Aquella noche al inicio del programa pusieron un tweet en el que comentaban que sortearían entradas para la gala de los premios Ondas 2013, la cuál la harían en el gran teatro del Liceo de Barcelona.
Yo nunca había visitado ese teatro, siempre me había gustado por lo que había visto en la televisión, internet, etc... Se puede decir que podía más las ganas de ver el teatro por dentro que la gala en si.
No es que le quite importancia a los premios, ya que son muy reconocidos, pero digamos que el tema de los famosillos no me va demasiado, aunque hay que reconocer que tienen su mérito.
Pues bien, empezó el programa, y lo primero que hacían era comenzar con el concurso: debías de llamar al teléfono del programa y en antena te preguntaban algo relacionado con la gala.
De las ganas que tenía, no había mirado nada de los premios, y me encontré enganchado al teléfono en espera de entrar en antena sin saber ni siquiera qué edición era la de éste año.
La 1ª persona en entrar en antena fue una mujer a la cuál le preguntaron qué edición era la de esos premios, ella dijo la décima, (manía que tiene la gente con la décima, jajajajaja!), no acertó, le dieron otra oportunidad más: que dijera uno de los premiados, tampoco acertó. Tuvieron que cambiar al siguiente concursante: era yo! la locutora me reconoció, y me hizo la misma pregunta que a la mujer anterior, qué edición era, y yo con lo burro que soy de no querer estudiar antes, y los nervios de oír mi voz por antena por primera vez me equivoqué también: dije que creía que era la 30 edición, pues no! era la 60.
La presentadora me quiso dar una segunda oportunidad, y yo presa de un ataque de nervios la volví a errar.
Entró otra llamada en antena, y sí que acertó a la primera.
Mientras yo maldecía haber perdido aquella oportunidad. Otros también tuvieron suerte, pero ésta vez parecía que la flor en el trasero se me había marchitado.
Llegaron las noticias, y mientras aproveché para intercambiar algunos mensajes con la locutora
Le comenté que suponía que ya no era posible volver a participar, pero ella me dijo que sí, pero que continuarían con el concurso mas tarde.
Decidí que si quería probar de nuevo suerte debía ir mas preparado, así que me empecé a estudiar todo lo concerniente a los premios, patrocinadores, etc, lo que fuera por tal de conseguir entrar en el Liceo.
Mientras continuaban con el programa me aprendí de pe a pa todo lo relacionado con la gala.
Casi al final del programa sortearon 2 entradas dobles más. Ésta vez se hizo de rogar el entrar en antena. Un chico entró y acertó la pregunta, después entró una mujer, y yo ya estaba en espera, rogándole a todos los santos que no acertara la pobre mujer, qué culpa tenía ella, no? pues no, no acertó.
Entré yo, y la locutora me reconoció de nuevo, lo había intentado ya, pero todavía tenía otra oportunidad. Y ésta vez no fallé: me preguntó uno de los actores premiados, y sabía que era Pepe Viyuela, de la serie de Tele 5 "Aída".
Misión cumplida. Me sentía nuevamente afortunado.
Fuera de antena me pidieron los datos para guardarme las entradas, lógicamente tenía que ir a buscarlas lo antes posible, ya que la gala era el miércoles y era la madrugada del lunes al martes, y con los horarios que tengo se me hacía un poco difícil, pero ya me ven a la aventura de ir un martes por la tarde en transporte público hacia Barcelona. Las recogí y cuál niño que mira su regalo de reyes a escondidas, me senté en un banco del Paseo de Gracia para ver como eran. Eran preciosas.
Emocionado, volví a casa.
Volví a trabajar aquella noche, pero tenía una grata sensación de que tenía suerte incluso de tener horarios un poco complicados, ya que dudo que hubiera ido a la gala si tuviera unos horarios "decentes". Simplemente no habría escuchado el programa.
Y aquí me ven, entrando por una alfombra roja con paparazzis, decenas de personas esperando ver algún famoso y yo ante el Gran Teatro del Liceo. Qué extraño que se me hacía sentirme observado.
De seguida me indicaron por dónde debía acceder, según el color de la invitación debías subir las escaleras, a la planta indicada, pero no sabía cual era.
Lógicamente la invitación me daba acceso a las 2 últimas plantas, la 4ª y la 5ª.
Al llegar a la 4ª planta la azafata nos comentó que ya estaba completo, debíamos de subir a la parte de arriba del todo, la última planta. No me importó, ya que tendría una absoluta perspectiva de todo el teatro.
Realmente la vista era impresionante.
El espectáculo empezó poco después de las 20 horas, y la voz en off nos indicaba que duraría aproximadamente 2 horas.
Y así fué, fueron saliendo los galardonados, todo ello amenizado por José Corbacho, alguna actuación de música y como no, algunas reivindicaciones en contra el tema de la inmersión lingüística, algún político, Canal 9, etc...
Cuando se acabó todo quise bajar a la parte de la platea para ver si había algún premiado, y obviamente hacer fotos desde abajo.
Reconocí alguno, como Julia Otero, Iñaki Gabilondo, aunque estaban rodeados de mucha gente, y yo ahí no pintaba nada.
Hice algunas fotos más, para tener el recuerdo imborrable de un gran lugar.
Y así fue como entré por primera vez en el Gran Teatro del Liceo en una alfombra roja rodeado de paparazzis y pensando qué hago yo aquí.


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