miércoles, 23 de octubre de 2013

Lágrimas de sangre

Todo empezó aquella tarde calurosa de Julio en aquel aula.
Te vi por primera vez rodeada de chicos y alguna chica, ante lo cual pensé que alguno de ellos debía ser tu novio. A decir verdad no me fijé mucho en ti, ya que tenía otras preocupaciones.
Fue al siguiente día al subir a tu coche cuando me pusiste aquella canción de mi banda preferida de rock que me di cuenta de que no era transparente ante tus ojos: Te habías fijado en la camiseta que usaba, y aquello no me lo esperaba.
No sabía cómo reaccionar.
Pero de seguida quise marcar el territorio al hablarte de mi situación personal, de seguida saqué que eras completamente libre y aquello me extrañó. Pero no quería fijarme demasiado en ti.
Los siguientes días pasaron muy rápido. Nos veíamos un rato por la tarde-noche en las clases, y ya empezaba a confiar un poco.
Fue el fin de semana en medio de las prácticas cuando vi que había un buen feeling.
Se acabó el cursillo y se me hacía extraño el no poder verte durante varios días, aunque sabía que ya éramos amigos y que en breve nos volveríamos a ver.
Nos vimos varias veces las siguientes semanas y empezábamos a hablar por teléfono a menudo.
Conseguí una tarifa mejor que me permitía hablar contigo horas y horas sin apenas pagar nada desde el móvil.
Nuestras conversaciones pasaron a ser habituales cada día: se había convertido en una droga el hablar a diario contigo, incluso varias veces.
No pasaba día que no habláramos un rato por teléfono, lo normal era conversaciones largas de incluso horas. Obviamente ésto sin que las personas con las que convivíamos supieran apenas nada.
Había muchos días que me apetecía estar un rato contigo, pero no podía ser.
Y las veces que nos veíamos siempre nos quedábamos con más ganas.
Llegamos incluso a tener momentos de intimidad por teléfono explicándonos muchas cosas que no se podían explicar a nadie.
Yo siempre tenía el presentimiento de que aquello se acabaría tarde o temprano.
Y mi presentimiento se hizo realidad.
Aquel mes de Marzo descubriste que alguien se había colado en tu Facebook, y yo tenía todos los números.
Empezaste a desconfiar de mi, era lógico yo también habría pensado lo mismo.
Decidiste que no podías seguir con aquella historia que no nos llevaba a nada bueno.
Quise hablar contigo, pero tú no querías.
Incluso un sábado con casi 39º de fiebre fui a verte y tus últimas palabras por teléfono fueron que te estaba agobiando. No tuve ninguna oportunidad de hablar contigo cara a cara.
Volví a casa sin tener nada claro lo que haría.
Me dije a mi mismo que debía de darme y darte tiempo.
Tenía problemas en el trabajo, y la persona en quien más me apoyaba no quería saber nada de mi.
Decidí ponerme en manos de un profesional, un psicólogo, el cuál me ayudó con sus charlas. Ni qué decir tiene que también supo el problema que sufría contigo.
Con el tiempo y la ayuda de otras personas supe quién fue el que entró en tu Facebook. ¿Quién estaba celoso de la relación que teníamos? ¿Quién no veía bien la confianza que teníamos en tan poco tiempo? Incluso me bloqueó en el Facebook, ¿con qué motivo?
Sé perfectamente sus motivos, y es que quería recuperarte a toda costa.
Con el tiempo pensé que volvería a verte algún día o que hablaríamos por teléfono.
Pero no ha sido así.
Muchas personas me dijeron que no era amistad lo que había entre nosotros, y que no podía esperar nada de ti.
A pesar de varios intentos de hablar contigo por whatsapp, sms y llamadas sólo conseguí silencio por tu parte.
Cuántas esperanzas depositadas en ti...
Cuando ya te tenía mas o menos olvidada llegó la historia de los sms. No podía creer lo que decían sobre que jugabas con la gente. Al principio me dolía ver que alguien te criticaba. Pero después me fui dando cuenta que su parte de razón tenían.
Todo me cuadraba: aquellas amistades o ligues que no querían saber nada sobre ti, no era una persona sola además, tu forma de actuar conmigo y con otras personas, aquellas que según tú habían jugado contigo...
Busqué información por otros medios y descubrí de quién era el número de teléfono, o al menos dónde se compró, ya que dudé incluso de la persona a quien se le activó aquella línea.
Atando cabos ya me imaginé quien pretendía hacerte daño, y a pesar de que intenté decírtelo por teléfono no quisiste hablar conmigo, y te lo dejé por escrito.

Vinieron otras personas que me decían lo mismo, que no era una simple amistad lo que había entre nosotros.
A veces pienso que me equivoqué contigo, y que no debía de haberte entregado una parte de mi, porque a fin de cuentas ¿de qué me ha servido? Para no volver a confiar en otras personas simplemente.
Desearía que todo ésto fuera un sueño, y que despertara de éste letargo invernal.
Pero no pasará, y he de vivir con el recuerdo de aquel maravilloso tiempo que compartí contigo.
Cuántas noches gritándole a la luna que te quería volver a ver, que te quería dar un gran abrazo, que cambiaría todo lo que tengo por volver a oír una sola vez tu voz...
Pero es un imposible, porque mi corazón llora.
Llora lágrimas de sangre, porque tú ya estás en otra dimensión: perteneces al mundo de las sombras de la noche.
Dedicado a una persona que habitó en mi ser durante unos meses...

2 comentarios:

  1. Vaya primera entrada... ahora se un poco mas de esta historia, inquietante y curiosa a la vez. No se por qué no me han extrañado algunas cosas, omitiré cuales, pero es cierto que cuando alguien se aleja, por muy unido/a que haya estado a ti durante meses o a diario, hay que dejarle marchar, porque no queda otra, porque nadie podemos retener a nadie ni obligar a hacer algo que no quiere. Si, posiblemente a la larga acabamos desconfiando de todo y de todos, pero quizás siempre haya alguien que refleje algo y haga que ese corazón se abra y vuelva a confiar, por un tiempo limitado quizás, como todo en la vida. Porque si lo piensas, la vida también es limitada, por ello las personas que están en la nuestra también lo son. Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ahora entiendes el porqué le daba importancia a mi primera entrada. Sabía que debía ser algo "con sustancia". Gracias por tu ayuda y por tu gran comentario. :-)

      Eliminar